El número de divorcios ha aumentado un 25% en los últimos cinco años. Los cambios socio-culturales y la forma de entender la relación de pareja hoy en día, en la que mas que una unión incondicional y para siempre en favor de la familia, predomina la propia relación en si, trae consigo nuevos estados sociales, como la pareja de hecho, o bien que la mayor parte de los matrimonios se contraigan a una edad mas tardía.
La separación es un paso traumático y difícil de sobrellevar y esta dificultad se agrava cuando hay hijos en la pareja. Trastornos emocionales, angustia o ansiedad, baja autoestima, sentimiento de pérdida de la vida anterior, desorientación y sufrimiento en la persona que lo vive, son algunos de los síntomas de la ruptura. En ocasiones se da depresión, ideas o intentos de suicidio, enfermedades psicosomáticas, etc. Tras una separación algunos recursos para vivir solo/a y relacionarse en el mundo con los demás pueden verse disminuidos.
En la terapia se realiza un estudio de todas las áreas tanto personales, emocionales como sociales que están interviniendo en el estado actual de la persona para, a partir de ahí, adquirir las herramientas y habilidades que ayuden a superar el estado depresivo continuando asi con una vida en equilibrio y éxito.