Tomando su entorno, situación personal, circunstancias, personalidad,
pensamientos y comportamientos, como base de análisis para encontrar el
origen del problema, ya sea circunstancial o de mayor profundidad. Este
tratamiento se caracteriza por el trabajo desde la emoción y la toma de
conciencia de la persona, dando como resultado un mejor entendimiento del
ser y el logro de su potencialización.
La terapia consta de 4 fases:
En la primera fase, se recoge toda la información acerca de los niveles de ansiedad, depresión, tipo de personalidad, etc., analizando las causas por las que se ha podido originar el problema y las causas que por las que se esta manteniendo en la actualidad.
En la segunda fase se propone una explicación de cómo se originó el problema y porqué se mantiene. Este paso es fundamental ya que en esta diagnosis se basa la elección de las técnicas y terapias adecuadas para superar el problema.
En la tercera fase se enseñan
diferentes estrategias o técnicas para superar
el problema. El entrenamiento y la puesta en marcha
de estas técnicas en tu vida diaria, con la
guía del terapeuta, es muy importante puesto
que cuanto más practiques las técnicas,
mejores y mas rápidos resultados obtendrás,
no olvides que el psicólogo no puede hacer
milagros y que es tu trabajo el factor principal para
mejorar. Esta fase es la más larga de toda
la terapia.
La última fase es la de seguimiento. Una vez que apliques con éxito las técnicas aprendidas el problema comenzará a desaparecer, cuando se van cumpliendo todos los objetivos propuestos las sesiones se comienzan a espaciarse (quince días, un mes , tres meses,...) y en ellas se trabajan pequeños ajustes y reforzando logros. El objetivo final de la terapia es que tú controles por ti mismo los problemas que han surgido o puedan surgir, de una manera segura e independiente, sin olvidar poner en práctica lo aprendido cuando sea necesario.